miércoles, 29 de enero de 2014

polesía (lo intento)

la barra es el único lugar que he encontrado además de la poesía/literatura donde pueden suceder cosas
como que Cupido se transforme en Escorpión.

en mi cabeza todo tiene sentido: la figura del Cupido es conocida entre las polistas por ser una de las más insufriblemente dolorosas al principio. como el amor.

y se puede transformar entre otras muchas cosas en Escorpión. como un amor que se devora a sí mismo y se aniquila, aunque estudios científicos han comprobado que el escorpión no se suicida si se ve acorralado, es un mito, pero de eso va la cosa, por supuesto. si no qué gracia tendría. también es mi ascendente, y uno de los signos del zodiaco más versátiles, indómitos, intrépidos y molones. y lo mismo se puede decir de la figura, el Escorpión, de la que se pueden sacar otras tantas y tantas figuras que pueden traducirse en infinitas historias en mi cabecita perturbada.

y seguro que habrá figuras por inventar y poner nombre. y figuras olvidadas que rescatar.
polesía. aún no soy buena. pero mira, lo intento.


video


tantos tonos en mi estante de los tintes

magenta
violeta
púrpura
y de regalo
azul neón
y azul medianoche

es como ser niña y poder pintar con pintura de dedos donde me dé la gana.


martes, 28 de enero de 2014

suburbanos - error de marketing

vender clínex en el metro
mientras llevas unas deportivas de marca nuevecitas.


lunes, 27 de enero de 2014

el punto animal

la barra también tiene eso.
he pillado el punto a mi piel: sé cuándo tiene la textura adecuada para trepar como un animal. 
y la tiene. 
y sostenerme en figuras de circo que hace un año eran impensables. 
ningún material lo haría igual como la piel en su punto.
duele menos pero no porque duela menos, sino porque mi umbral del dolor es muy diferente al de hace un año.
muy diferente. 


viernes, 24 de enero de 2014

mensaje para esas marcas de cremas que borran todos los signos del envejecimiento y esos champús que reparan el daño de cinco años en tres minutos

sólo compraré vuestros productos cuando hagáis promesas realistas de cosas factibles,
por ejemplo:

"cuando gastes este bote por completo, 
saldrá un maromazo cual genio de la lámpara
y te follará hasta hacerte agüita"

entonces sí, tal vez me pensaría comprar vuestras cremitas y vuestros champús.




la redundante tarea de ordenar el ordenador

me ha llevado casi toda la tarde.
ahora el caos
está muy bien distribuido en carpetas.


ni sé de dónde voy sacando fotos tan molonas. las voy dejando por el escritorio hasta que ya no cabe ni un icono más y en días como hoy (conjunción de astros que ocurre una vez cada mucho tiempo) intento arreglar ese sindios. 

(porque una tiene sus valores. ciertamente.)



en otra vida

entre otras cosas
me hubiera gustado ser una
capaz de ponérsela dura a Bukowski.



(incluso, sí,
aunque el final del poema fuera triste)

el respirito


vale.
ha sido un mes bastante perro y relajante. 
tenía la sensación de llevar veinte años trabajando en algo que no me gusta.
estas han sido mis vacaciones.
han estado muy bien.
ya he descansado.
ya tengo fuerza.
ya tengo ganas de estrellarme otra vez.


(no he conseguido encontrar de quién es el dibujo)


jueves, 23 de enero de 2014

sabes que hay mucho por hacer cuando piensas

que deberías ordenar

el ordenador.

uf.

era nochevieja,

estaba en casa de unos amigos,
le estaba contando a uno de ellos,
ya un poco borracho,
que acababa de quedarme sin curro,
y que tengo unos cuantos planes para este año,

nuevos, como siempre
sin nada que ver con lo anterior,
como casi siempre.
y me dijo:

-pero vamos a ver,
¿tú qué quieres ser de mayor?

-pues...

mi jefa. yo misma. 
me gustaría ser quien puedo ser.
alguien capaz de cortarse el pelo
cuando nada sale bien.

lo mismo que todos, supongo:
alguien que no se despierte una mañana
con cuarenta, cincuenta años
pensando de pronto
qué carajos hizo con su vida. 

no sé si lo lograré
como mínimo 
me gustaría ser una
que diga sin agachar la cabeza:
lo intenté.
y si no lo logré
es porque no supe,
o porque no tenía que pasar
no a mí
no esta vez
no pasa nada
pero lo intenté,
maldita sea,
con todas mis fuerzas,
lo intenté,
y no me he cansado jamás
de fracasar. 

la verdad es que esa quiero ser de mayor. 
como mínimo. 






miércoles, 22 de enero de 2014

la melena por la cintura como unidad de medida

grandes verdades escritas en las puertas de los baños de los bares.
(baño de la sala Costello)

la melena por la cintura. es mi unidad de medida. cuando la melena empieza a llegar por la cintura es que se cierra un ciclo y hay que decidir qué hacer. hace cuatro años la melena me llegó a la cintura y me rapé. fue mucho más radical que esta vez, que me llegó a la cintura y me corté la mitad o así y sobre todo me teñí de morado y magenta. ah, y eso no lo vuelvo a hacer. lo de raparme. creo que está bien hacerlo una vez en la vida pero no, no lo vuelvo a hacer. aprendí, eso sí. por ejemplo que la melena es un atributo a la altura de un escote o como un buen culo o unas buenas piernas. una melena es todo eso, y todo eso sin melena es mucho menos. y así es.

y empiezo de nuevo. hasta la cintura, otra vez.

y si nada sale bien,
sin duda,
volveré a cortarme el pelo.

domingo, 19 de enero de 2014

estas noches

sueño mucho, por ejemplo
que intento subirme a trenes en marcha
que aparecen partes de la ciudad que no conozco
no mi ciudad de sueños que se repite, no,
si no partes nuevas de la ciudad
gatos callejeros me siguen pidiendo comida
sueño en gris como el tiempo, estas noches,
camino y camino y camino y no llego
llamo por teléfono no sé a quién,
no reconozco la voz,
¿por qué te llamo?
pregunto
recorro una casa extraña
en la que entran ramas por una ventana
y salgo trepando por ellas
al bosque de siempre,
el bosque de mis sueños, lo conozco,
pero se hace tarde
de pronto sé que se hace tarde y echo a correr
y corro y corro y corro
y no llego
y me despierto agotada
estas mañanas.

suburbanos - hallelujah



entra en el vagón. un chico como de treinta años, alto, delgado, moreno, con vaqueros y sudadera; la verdad es que es guapete. tiene una cara interesante. se queda de pie. cuando el metro arranca, saca de su funda una preciosa flauta travesera y se pone a tocar el hallelujah con estilo y mucho sentimiento. 

a mitad de canción llegamos a la siguiente parada y ve que hay vigilantes de seguridad. instintivamente deja de tocar, se lleva la flauta a la espalda, se queda muy quieto y pone cara de póker. pienso que tiene la reacción de un mantero. de un camello. por tocar música en el metro. como si fuera droga, pienso.

el mundo está desvirtuado en algunos aspectos. que a mí me parezca un lujo, un privilegio, que un maromo me toque el hallelujah en vivo y en directo para amenizarme el viaje en metro y a otros les parezca ilegal es confuso. 

en cuanto el metro arranca vuelve a tocar y se concentra en seguida. ahora suena mejor. al menos para mí. ha hecho evidente que lo que suena es música prohibida. no deberíamos estar escuchando lo que estamos escuchando porque él no debería estar tocándolo ahí. él lo sabe, nosotras lo sabemos. no tengo muy claros los límites así que a veces no sé distinguir si lo que percibo efectivamente está fuera o sólo está en mí. es decir, no sé si alguien más lo ve como yo lo veo, pero en mi percepción se ha establecido una especie de vínculo breve e intenso entre el músico y nosotras (somos clara mayoría de mujeres en el vagón), su fortuito público. y esa pausa, lo prohibido, ha tenido algo que ver.

si no me equivoco, cuando al final de la canción recorre el vagón, somos más gente de lo habitual pagando por nuestra dosis de música.

jueves, 16 de enero de 2014

ya hace frío como para hacer hogueras

y resulta que yo era una antorchita

catorce días

son los que llevo en madrid en mi nueva condición, la de estar desempleada.

y no he parado.
preparar el regalo de cumpleaños de Hor me llevó unos cuantos días (y noches)
y celebrarlo nos llevó varios días (y noches)
también está el hecho:
ahora que no tengo que comer comida recalentada en un cuartito deprimente, me pongo a cocinar con más esmero y con más ganas.
me han regalado un horno, así puedo hacer de nuevo mis famosos bizcochos.
también me han regalado una cafetera de esas de cápsulas, y las cápsulas me parecieron tan bonitas que busqué ideas para hacer manualidades, lo que me llevó a la idea de las macetitas y a que empezase una ardua búsqueda de materiales en bazares. ahora mi frigorífico parece un patio andaluz y empiezo a pensar en montar un emporio para darles salida. el caso es que da vicio. como el café. imaginad qué terrible círculo vicioso se puede crear: tomar café para tener más cápsulas para hacer más macetitas bajo los efectos del café hasta el infinito.

ikebana para pobres
esta semana he hecho trámites y más trámites. entre muchos otros fui encargar (es decir, a pagar: 154 eurazos) mi título de licenciada. (un año y medio después de acabar la carrera. de eso que lo vas dejando...) ya está, dentro de tres años (ejem, no soy la única que lo va dejando) me avisarán para que vaya a por él, si es que sigue existiendo la Complutense. ¿creéis que exagero? yo no: acabo de pagar 154 eurazos por el título de una carrera que ya no existe. cuando empecé ya sabía que era una carrera en vías de extinción. ¿y por qué alguien hace algo así? pues, yo qué sé, es la historia de mi vida. estar empeñada en usar perfumes que ya no se fabrican y en estudiar carreras agonizantes.
(pero ningún perfume huele como el mío. y no quería estudiar ninguna otra cosa)

conclusiones sobre el hecho de llevar el pelo violeta:

me flipa observar lo violeta que es. es muy violeta.

de pronto toda la gente que me cruzo tiene el pelo de colores aburridísimos.

de pronto me da por ir pensando qué colores locos de pelo le quedarían bien a tal o cual persona con la que me cruzo.

en cuanto a desconocidos, un total de:
-dos cajeras en el supermercado
-la señora que estaba detrás de mí en la cola
-la dependienta de una tienda de jabones
-la señora que me atendió en el INEM
me han dicho que les flipaba mi pelo.
una de ellas me dijo 'pareces una heroína de videojuego'.
y unos vecinos de seis años me dijeron nada más verme entrar en el portal
'como mooooola, ¿es de verdad?'

sigo haciendo la cama todos los días. y ordenando la casa todos los días.
me conozco.
una grieta me puede hacer caer en una desidia duradera.
así que no me levanto demasiado tarde.
hago la cama, ordeno la casa, salgo a hacer trámites.
ya casi los he acabado
este mes es para descansar y pensar.
escribir...
¿escribir qué?

imagínate: dice que se enamoró de mí por cómo escribía,
y últimamente no escribo mucho.
nada que dé como para enamorarse,
otra vez o de nuevo.

"con buenos sentimientos
sólo se hace mala literatura"

dijo el sabio,
le creí.

y no me preocupa
ni me inquieta,

para qué negarlo,
de cara a la ahoridad es mejor
ser feliz que escribir bien.

la ahoridad prefiere
o en este momento me requiere
sonetos escritos con gemidos,
con suspiros, con arañazos.
amanecer a su lado mañanas perezosas.

(y que le jodan a la posteridad)