miércoles, 20 de octubre de 2010

Seres Queridos (II) El Perro Chano



*(Éste es el auténtico perro Chano. La foto es de Javier Torres. El destrozo en el reposabrazos del sofá es cosa Chanante)

Durante el tiempo que viví con Marcelo, hubo algo en lo que siempre estuvimos de acuerdo, y fue en la educación del perro.

Nada de enseñarle a dar la patita. Ni hablar.

Que muestre él lo que sabe hacer.

Y así fue como descubrimos sus talentos más ocultos, por ejemplo el Salto del Masai; aunque tenía otros, como el Salto de la Pescadilla, o el Perro Culón.

Bueno, Marcelo sí le enseñó algunas cosas básicas y útiles. Cosas que no todos los dueños enseñan a sus perros.
A veces no está mal eso de llevar a los perros con correa, es cierto; pero no siempre. El perro tiene que correr y tiene que jugar y tiene que olisquear los rincones y además de eso, tiene que saber sobrevivir al menos durante un rato si un día se pierde y no morir atropellado a la primera, porque aunque sabe dar una patita (y la otra patita, sentarse y hacerse el muerto) no le han enseñado a cruzar la calle cuando no vienen coches.

Marcelo le enseñó a mirar antes de cruzar. A cruzar sólo cuando no venían coches, preferiblemente por los pasos de peatones. Y en ésos que son de doble tramo, el Chano sabía que tenía que parar en medio y volver a mirar antes de seguir cruzando, y lo hacía. Comprendía las órdenes razonables perfectamente.

Cuando algún dueño de otro perro, alguna vez en el parque le decía algo como

-A ver Chano, ¿me das la patita?

Chano le miraba flipando y luego nos miraba a nosotros sin comprender

¿¿Dice este tío que le dé...qué??

-No, es que no le hemos enseñado a dar la pata.

-Ah...

-Él hace otras cosas. ¿Verdad, Chano? Di, perro, ¿qué sabes hacer tú? ¡Di! ¿Qué sabes hacer?

Decía yo, abriendo mis brazos en cruz y provocándole para saltar. Y entonces el Chano daba sus increíbles Saltos de Masai, saltando muy recto y cayendo exactamente en el mismo sitio. Espectacular. Y si yo elevaba mis brazos hacia arriba -¡Vamos Chano! ¿qué más? ¿sabes hacer algo más, perro Chano?- entonces hacía sus Saltos de Pescadilla, todo lo alto que podía que era mucho, y doblando el espinazo en el aire hasta tocar con el hocico en el culo.

Cuando estaba mimoso o juguetón, se subía en el sofá y se ponía a mi lado con mirada de cordero y el culo en pompa. Me rozaba con el hocico para atraer mi atención. Si no le hacía caso, me daba con la patita. Así que a fin de cuentas sabía dar la pata si le daba la gana. La primera vez que se puso así, con el culo en pompa, me hizo mucha gracia y le di unas palmaditas en ese culo sobresaliente.

-¿Qué haces, perro culón?

Se puso muy contento y elevó el culo más. Seguí con el juego diciéndole eres un culón, menudo culo de perro que tienes, Chano Chano Chano culón! y le entusiasmó. Desde entonces venía muchas veces para hacer El Culón. Se ponía tan contento que elevaba el culo al máximo y doblando la cabeza, daba volteretas. El Movimiento del Perro Culón. Sus talentos naturales.

Le educamos muy bien. Tanto que sabía cuándo una regañina no era del todo justa. Por poner un ejemplo, quizá había roto alguna cosa mientras no estábamos en casa, y le regañábamos. Alguna vez nos dimos cuenta de que habíamos sido injustos después, (le habíamos dejado solo mucho rato: por eso había roto lo que fuera) al ver su meada-protesta en el salón.