viernes, 9 de marzo de 2012

tributo II

Hacía tiempo que venía yo pensando en la relación que existe entre la pastora Marcela -apasionante personaje de Don Quijote, poseedora de un potente monólogo:

"Hízome el cielo, según vosotros decís, hermosa, y de tal manera que, sin ser poderosos a otra cosa, a que me améis os mueve mi hermosura; y por el amor que me mostráis, decís, y aun queréis, que esté yo obligada a amaros. Yo conozco, con el natural entendimiento que Dios me ha dado, que todo lo hermoso es amable; mas no alcanzo que, por razón de ser amado, esté obligado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama. Y más, que podría acontecer que el amador de lo hermoso fuese feo, y, siendo lo feo digno de ser aborrecido, cae muy mal el decir: 'Quiérote por hermosa; hasme de amar aunque sea feo'."

y sigue explicando que no tiene culpa alguna por la muerte de Grisóstomo, que se mató porque ella no le amaba. Porque ella no ama a nadie en concreto y no tiene necesidad. Es encantadora.

Pues venía yo pensando en la relación que hay entre esta entrañable pastora y Remedios la Bella, otro de mis personajes fetiche y una de las delicias que se encuentran en Cien años de soledad.

Si no tenéis la suerte de haberla conocido no importa: estáis a tiempo. Ella desprecia a los hombres que la aman por su belleza. Es un ser puro y como tal prefiere estar desnuda "que según ella entendía las cosas era la única forma decente de estar en casa".

Pues en estas cosas pensaba cuando hace unos días leí el ensayo de Laura Manzanera, Del corsé al tanga  (ed. Península) -muy, muy interesante: una historia de la moda del siglo XX en España y Europa muy bien contada y muy bien documentada- en el que encontré a una de las descendientes directas de la pastora Marcela y de Remedios la Bella:

"...la modelo francesa Laetitia Casta reconocería a la revista Telva: '¿Por qué todo el mundo me trata como una estrella si mi único mérito, entre comillas, es haber nacido guapa? Si tuviera algún talento, si hubiera hecho algo extraordinario...lo podría entender, pero ¡por favor! que no soy ningún premio Nobel!'."

Es o no es.

Marcela Remedios Laetitia, a punto de ascender en cuerpo y alma
tras despreciar el amor superficial de los hombres simples
que la quieren por algo aleatorio, transitorio y epidérmico
y no por su pureza, su lucidez, su perversa inocencia y su gran personalidad



le voy a dar yo misma al 'oh sí, nenas'